DREAMers salen a la luz con apoyo de colegios, universidades de Nevada

Gloria Martin, una estudiante de primer año en el College del Sur de Nevada, se encuentra en la misma situación que 12,280 beneficiarios de programa DACA en el estado — ella teme que sucederá si no puede renovar su estatus de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia.

Los DREAMers se preocupan por no ser aceptados a la universidad ni obtener becas, trabajo y un seguro de servicios médicos mientras que el Senado delibera si debe aprobar el DREAM Act. Sin esta legislación, los beneficiarios de Nevada y sus 4,600 niños se preocupan porque tan sólo conducir al trabajo o al supermercado podría tener como consecuencia su deportación.

“Todavía tengo 18 años y mis padres y mis hermanos son más chicos que yo. ¿Quién los va a cuidar?”, cuestionó Martin en el evento reciente ‘Soñar de día: Historias no contadas de estudiantes DACA’ organizado por Vida Estudiantil del College del Sur de Nevada y el grupo de estudiantes Generación DREAMers.

CSN students Berenice Zuñiga, Veronica Galles and Gloria Martin at CSN North Las Vegas campus
Las estudiantes de CSN Berenice Zuñiga, Veronica Galles Martin y Gloria en el campus Norte de CSN, el 24 de septiembre de 2019. Foto por Shannon Miller

Desde que el gobierno de Trump anunció en 2017 que pondría fin al DACA, el Sistema de Educación Superior de Nevada (NSHE por sus siglas en inglés) dijo que seguiría dándole acceso a los DREAMers a la universidad y que los apoyaría. El jueves, el NSHE se unió en una declaración legal en apoyo a los regentes de la Universidad de California que están demandando al Departamento de Seguridad Nacional por haber cancelado el programa, con el argumento de que los estudiantes DACA enriquecen los campus universitarios y terminar con el programa afectaría negativamente a las escuelas de todo el país.

Noticias sobre redadas masivas y la policía colaborando con el ICE no reducen los temores de Martin.

“[Sabiendo] que [DACA] ya no está aceptando solicitantes y que te lo pueden quitar en un abrir y cerrar de ojos, lo hace muy aterrador”, dijo Veronica Galles, presidenta del club de apoyo Generación DREAMers de CSN. “Se siente como que hemos vuelto a ese primer día en el que tienes DACA, pero en cualquier momento, [el gobierno] te lo puede quitar, te tratan como si [fueras] indocumentado y que te [harán] regresar a tu lugar de origen“.

Business student Gloria Martin after speaking at the College of Southern Nevada North Las Vegas campus
La estudiante de negocios Gloria Martín después de hablar en el College del Sur de Nevada en Las Vegas, campus norte, el 24 de septiembre de 2019. Foto por Shannon Miller

Cuando DACA fue promulgado en 2012, más DREAMers expusieron su estatus de ciudadanía sin temor a ser deportados.

“Una lucha que enfrenté al crecer siempre fue ocultar quién era yo. Siempre me dijeron que no dejara que nadie supiera quién soy.  Siempre estuve en la sombra“, dijo Galles. “Si alguien tiene que saber quién soy, necesita saber de dónde vengo y qué he vivido”.

Galles dijo a la audiencia que sus padres eran muy pobres cuando vivían en México y la trajeron a los Estados Unidos a los 9 años de edad, junto con sus dos hermanos. Al crecer en los EE.UU., sus días consistían en ir a la escuela por la mañana y trabajar por la noche.

“Solía ayudar a mis padres a limpiar oficinas con mis hermanos”, dijo Galles. “Llegaba a casa a las dos de la mañana, hacía la tarea, despertaba a las seis e iba a la escuela. Así fue mi vida de niña hasta la secundaria“.

Generation Dreamers club president Veronica Galles
La presidenta del club de Generación DREAMers, Veronica Galles, se dirige a la audiencia en el evento “Soñar de día: historias no contadas de estudiantes DACA” en CSN, North Las Vegas el 24 de septiembre de 2019. Foto por Shannon Miller

Martin, Galles y Berenice Zuñiga observaron que los costos de renovación de DACA van de $500 a $800 dólares por persona.

“Y esto [el costo de la solicitud] es cada dos años … Para mi familia, era más de $1,000 [renovar DACA]”, comentó Galles. “Mi hermano batalló mucho más que yo. Él tenía que tomar turnos adicionales como lavaplatos, sólo para que nuestra familia pudiera pagar mi solicitud y la de mi hermana“.

Zuñiga recordó cómo su familia la motivó para que siguiera estudiando y escogiera la carrera que quisiera, a pesar de que temía que su ciudadanía le impidiera lograr sus objetivos.

“Debido a que muchos de nosotros no pensamos que [podíamos] entrar a la universidad, una gran cantidad de inmigrantes han dejado de ir a la escuela”, dijo Zuñiga.

A pesar de esas dudas, Zuñiga trabajó duro en la secundaria y vio que esto le dio resultados. Actualmente está cursando el último año de clases en el CSN.

“Cuando me gradué de la secundaria, mis padres me dijeron, ‘¿Ves? ¡Por eso tenías que seguir estudiando!’”, ella señaló.

Los beneficiarios del programa DACA no son elegibles para recibir ayuda financiera federal, pero Martin dijo que tuvo la suerte de obtener becas al aplicar al CSN, donde actualmente estudia negocios.

En el evento del martes, Michael Kagan de la Clínica de Inmigración de la UNLV aconsejó a todas las personas con DACA que apliquen de nuevo y no dejar que su estatus expire. Desde el 17 de septiembre, la clínica ha ayudado a 141 beneficiarios con sus renovaciones y planea añadir un abogado para ayudar a los estudiantes y al personal de la UNLV y del CSN.

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