Durante informe, presidenta de UNLV defendió libertad de expresión tras amenazas en el campus

Esta nota fue traducida al español y editada para mayor claridad a partir de una versión en inglés que aparece en de The Nevada Independent.

A pocos días de que se encontró un mensaje amenazante pintado en un baño de la Universidad de Nevada, Las Vegas (UNLV) la Presidenta Interina de esa institución, Marta Meana, defendió el papel de las universidades como bastión de la libertad de expresión, resaltando en su Informe Anual de la Universidad este miércoles, que “la apertura es una amenaza para quienes quieran reducir nuestro mundo”.

Esa amenaza, que las autoridades dijeron no era creíble, señaló a los afroamericanos usando un insulto racial, a partidarios del candidato presidencial Demócrata Bernie Sanders y la comunidad UNLV en general. 

El mensaje también había nombrado el miércoles, el mismo día del informe de Meana, como la fecha de un tiroteo planificado.

“Definitivamente es desalentador y angustiante recibir esas amenazas, o tener símbolos de odio ocasionalmente grabados en nuestras paredes”, dijo Meana en su discurso. “Pero se debe recordar que UNLV está compuesta por miles de personas que representan lo contrario de esa hostilidad. No podemos dejar que los que odian nos definan o nos controlen”.

Aun así, el miércoles la universidad aumentó la presencia policial en todo el campus, ya que varios profesores cancelaron clases y muchos estudiantes eligieron quedarse en casa.

En informe anual, Meana destacó la designación de UNLV como como institución “R-1” o de “Actividad de Investigación Muy Alta”, que otorgó la Clasificación Carnegie de Instituciones de Educación Superior.

Las universidades de Nevada han competido durante mucho tiempo por un lugar entre las escuelas seleccionadas en la lista R-1, una de las designaciones más codiciadas para cualquier escuela de investigación. 

Aunque tanto UNLV como la Universidad Nevada, Reno (UNR) finalmente alcanzaron la calificación a fines de 2018, algunos críticos han minimizado la designación por considerar que la lista se expandió de 120 escuelas a 130 justo antes de que se agregaran.

Meana indicó que el solo hecho de que en solo 60 años UNLV esté incluso en esa lista es un logro, pues “a la mayoría de las universidades les ha tomado más de un siglo llegar allí”.

Meana dirige una universidad en transición que todavía no ha llenado posiciones a nivel decano a raíz de la renuncia del ex presidente universitario Len Jessup la primavera pasada. 

Jessup dejó UNLV en medio de una disputa con la Junta de Regentes y el Canciller del Sistema de Educación Superior de Nevada Thom Reilly, así como preguntas de ética relacionadas con sus vínculos a una una donación destinada a avanzar la construcción de un nuevo edificio para la naciente escuela de medicina de UNLV.

Mientras tanto, Meana se ha desempeñado como presidenta en funciones, ocupando ese cargo hasta que los regentes seleccionen un nuevo presidente permanente; puesto que ella ha solicitado. 

Ese comité de búsqueda se reunió por primera vez el mes pasado, pocos días después de que los docentes votaron en contra de iniciar un referéndum para considerar si el mandato de Meana se debería extender o no a largo plazo.