Mientras incendio amenazaba a Tahoe, surgió grupo de voluntarios para brindar albergue

Esta nota fue traducida al español y editada para mayor claridad a partir de una versión en inglés.

Dos semanas después de que miles de habitantes de Sur Lake Tahoe evacuaron sus hogares debido al Incendio Caldor, Stephanie, de 60 años y quien pidió ser identificada solo por su nombre, sintió alivio de estar nuevamente en casa.

Las autoridades levantaron las órdenes de evacuación para la mayoría de los residentes del área a principios de la semana pasada, luego de que los bomberos contuvieron la propagación del fuego que ardió durante casi un mes.

Los refugios se llenaron pocos días después de las órdenes de evacuación y los precios de los hoteles aumentaron durante el fin de semana del Día del Trabajo.

Al ver que los habitantes dejaban sus casas y se dirigían al área cercana de Truckee, Jenelle Potvin quiso ayudar a personas como Stephanie. Usando su experiencia administrativa, Potvin creó desde cero un esfuerzo local para encontrar alojamiento gratuito para los evacuados, sus familias y mascotas.

“Comenzó como algo bastante pequeño”, dijo Potvin. "Pensé que tal vez podría ayudar como a 10 personas que no podían quedarse en un hotel o que no tenían los medios para hacerlo durante el tiempo que durara esto ... y de alguna manera todo creció".

Potvin se tomó una semana libre del trabajo para concentrarse en sus esfuerzos, que se  expandieron hasta las cercanías de Reno, donde también querían colaborar.

Potvin trabajó largas horas con la ayuda de otras 12 personas para ubicar a los evacuados de Sur Tahoe en casas o habitaciones ofrecidas en Truckee, Reno, el norte de California, Norte Tahoe y en áreas rurales de Nevada, como Silver Springs y Fernley.

Hasta la semana pasada, Potvin agregó que el equipo había hecho 102 reubicaciones, incluyendo a Stephanie, quien se quedó en una habitación desocupada en la casa de Potvin.

Potvin y otros ayudaron a más de 350 personas y 154 mascotas a encontrar vivienda en medio de una situación incierta y tensa. “Les dimos esperanza”, señaló. “Habían sentido que las cosas no podían empeorar. Así que fue muy gratificante escuchar el alivio en sus voces cuando descubrieron que la gente se preocupaba por ellos".

Jenelle Potvin posa para un retrato junto con su perro, Molly, en Truckee, California, el 9 de septiembre de 2021. (David Calvert / The Nevada Independent).

Encontrando un rayo de esperanza

Potvin dijo que estaba asombrada por la gran cantidad de apoyo y amabilidad de personas en California y Nevada que se acercaron para ofrecer sus hogares, tiempo, dinero o suministros.

Hubo una experiencia en la que el equipo batalló para encontrar alojamiento para una familia de cinco personas con seis gatos, dos perros y una rata enjaulada. La mayoría de las personas dudaban en acoger a la familia porque tenían muchas mascotas, hasta que una mujer de Silver Springs se acercó a ellos.

A Potvin también le avisaron que una mujer de 77 años quien se recuperaba de cáncer de seno, estaba viviendo en su auto en un estacionamiento de Walmart después de que fue evacuada de su casa. Una voluntaria de Fernley recorrió las tiendas de Walmart hasta que encontró a la mujer, luego la llevó a su casa en Fernley y la cuidó.

Potvin dijo que ha sido lo más duro que ha hecho. Sin embargo, las personas a las que ella y su equipo estaban tratando de ayudar encontraron un rayo de esperanza.

El incendio Caldor resaltó porque atravesó la Sierra Nevada, considerada prácticamente intransitable por los incendios debido a los tramos graníticos de la cordillera. El Incendio Dixie, que ardió al norte del Caldor durante más de un mes, también cruzó la Sierra Nevada a principios de este verano.

Megaincendios como esos se están volviendo cada vez más comunes en Occidente del país, lo que plantea una pregunta existencial para quienes viven en las áreas más vulnerables a esos desastres, como es Tahoe Basin.

Stephanie, quien cuando era niña se mudó a Sur Tahoe, comentó que se quedará ahí y agregó que la comunidad se debe preparar mejor para desastres como incendios forestales para cuidar a quienes viven allí.

“Crecí aquí, viví aquí toda mi vida”, dijo Stephanie. "Realmente no sería feliz en ningún otro lugar, porque no hay otro lugar como Tahoe".