Observadores de Nevada temen tiempos difíciles tras fin de beneficios por desempleo

Esta nota fue traducida al español y editada para mayor claridad a partir de una versión en inglés.

Los programas de beneficios que durante más de un año han mantenido a flote a cientos de miles de nevadenses desempleados, terminaron de golpe el pasado fin de semana, generando preocupaciones sobre una transición difícil para quienes aún no han encontrado trabajo.

La directora del Departamento de Empleo, Capacitación y Rehabilitación (DETR), Elisa Cafferata, dijo que si bien el Departamento del Trabajo autorizó a los estados utilizar los fondos del Plan de Rescate Estadounidense para continuar con los beneficios después de la fecha límite del sábado pasado, su agencia no tenía planes de hacerlo. 

Una extensión requeriría una sesión legislativa especial, tal programa no vendría con dinero federal para gastos administrativos, y quitaría esa ayuda federal de otros usos posibles, explicó Cafferata.

Los programas que terminaron abarcan la Asistencia por Desempleo Pandémico (PUA) para trabajadores independientes, Compensación de Emergencia por Desempleo Pandémico, y $300 dólares adicionales por semana de compensación por Desempleo Pandémico Federal que se aplica a todos esos solicitantes, así como a casi 33,000 personas que reciben beneficios regulares.

El recorte se produce cuando la economía de Nevada ha mejorado — la cantidad de personas en las listas de desempleo es menos de la mitad de las más de 300,000 que había durante las semanas pico a principios de este año — pero el estado continúa teniendo la peor tasa de desempleo en la nación con 7.7 por ciento en julio.

Observadores reconocieron que el abismo de beneficios podría ser difícil para las más de 148,000 personas que pedían beneficios al 21 de agosto. Amber Hansen, administradora de un grupo de Facebook que apoya a los solicitantes de PUA, indicó que existe un temor generalizado entre los miembros.

"No saben lo que van a hacer. Y están asustados porque sienten que no hay nada más que hacer”, señaló.

Personas esperan sus mesas en un restaurante en Town Square en Las Vegas el sábado 6 de marzo de 2020. (Daniel Clark / The Nevada Independent).

DETR se ha estado comunicando con los solicitantes a través de internet, publicando información sobre oportunidades laborales en redes sociales, y compartiendo una lista continua de oportunidades para que los interesados se vuelvan a capacitar.

Pero Hansen comentó que la realidad es mucho más dura de lo que describe DETR. El folleto del DETR publica los recursos que muchos solicitantes ya conocen, como programas de asistencia social y apoyo para la renta, pero es posible que no hayan podido tener acceso a ellos.

Si las personas necesitadas no pueden obtener suficiente ayuda, podrían ser parte de una ola de desalojos. 

Lalo Montoya, del grupo de defensa progresista Make the Road Nevada, ha visto de primera mano cómo las personas se pueden perder en el sistema si encuentran obstáculos tecnológicos, barreras del idioma, problemas de elegibilidad, o están confundidos con los sistemas de ayuda. 

La organización de Randi Thompson, la Federación de Negocios Independientes de Nevada, expresó su opinión al instar al estado a que pusiera fin a los beneficios antes del 4 de septiembre, culpándolos de agravar la escasez de trabajadores.

“Esperamos que el gobernador no extienda esos beneficios adicionales, porque nuestros pequeños negocios están muriendo, tenemos negocios, restaurantes que cierran temprano. No están tomando un turno para la cena, cierran los domingos”, dijo.

El Gobernador Steve Sisolak no prestó atención a ese llamado de reducir los beneficios, pero tampoco dio el paso para crear un programa adicional a nivel estatal para mantener los beneficios hasta el otoño.

Una encuesta sobre desempleados indicó que los beneficios son el último punto en una lista de razones por las que no habían regresado al trabajo; seguidas de motivos como falta de cuidado infantil, preocupaciones sobre COVID y tener un cónyuge que todavía está en la fuerza laboral.

"Creo que todo el mundo piensa que todo está bien y ... disculpen mi lenguaje, realmente no se han metido en el centro de la mierda como lo hago con mi colectivo, para absorber realmente el sufrimiento que han tenido estas personas", dijo Hansen.

Tabitha Mueller contribuyó con esta información.