Personas sin hogar de Las Vegas buscan resguardo ante nueva ordenanza que limita opciones legales

Esta nota fue traducida al español y editada para mayor claridad a partir de una versión en inglés que aparece en de The Nevada Independent.

Conforme el día cedía ante la noche a mediados de noviembre, la pregunta que dicta la vida diaria para muchos de los residentes menos afortunados de la ciudad se hacía más urgente:

¿Dónde vamos a dormir?

Elan Millbrook, de 49 años, señaló que se había hospedado en un hotel cerca del área de casinos hasta que se le acabó el dinero, por lo que temporalmente se quedó sin hogar y esperando su vale de transferencia de la Sección 8 del gobierno federal para ayuda de vivienda a personas de bajos ingresos. 

Parada afuera de Caridades Católicas sosteniendo una maleta, una bolsa de lona y una mochila rosa, Millbrook se mostró optimista.

“No me voy a rendir hasta lograrlo”, dijo.

Por esa misma calle, dentro de un área llamada Courtyard Homeless Resource Center (Patio y Centro de Recursos para Personas sin Hogar), Kenia Obote se hacía compañía con su perro Chihuahua color canela llamado Found. 

Probablemente ambos pasarían la noche ahí, junto con docenas de personas — y algunas de sus mascotas — que enfrentan la misma situación.

“En cualquier momento se puede escuchar el sonido de la vida”, dijo Obote, de 35 años, observando las mesas llenas de personas que la rodeaban. “Es como una casa llena de hermanos con un padre de familia”.

Pero ya no se trata sólo de seguridad o tranquilidad. Pronto, la decisión podría acarrear implicaciones legales. 

Justo por esas fechas, el Ayuntamiento de la Ciudad de Las Vegas estaba por concluir un debate donde los miembros votaron 5-2 para tipificar como delito menor el dormir o acampar en el centro de la ciudad.

Mientras que el efecto completo no se conocerá durante meses, tal vez años, la nueva ley ha hecho que los afectados se pregunten cómo se van a poder adaptar.

Una patrulla de la Policía Metropolitana de Las Vegas recorre Foremaster Lane en Las Vegas. Martes 12 de noviembre de 2019. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

La decisión de la ciudad

La ordenanza, patrocinada por la Alcaldesa Carolyn Goodman, prohíbe ciertas actividades como sentarse y acampar en sitios donde hay derecho de vía en el centro y en zonas adyacentes a propiedades residenciales, y actividades a 500 pies de un área de carga y descarga junto a instalaciones donde se procesan alimentos.

La nueva ley entró en vigor el 10 de noviembre pero esencialmente ha estado en un período de transición, dando tiempo a los funcionarios públicos de concientizar a la gente, identificar necesidades de alojamiento y perfeccionar los procedimientos de aplicación de las leyes. Las sanciones serán impuestas hasta el 1 de febrero.

Si los refugios están llenos, la nueva ordenanza dice que las multas y los arrestos serán suspendidos hasta las 6 a.m. del día siguiente.

Una mujer camina por Foremaster Lane en Las Vegas, mientras que las palomas comen en la calle. Martes 12 de noviembre de 2019. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

Ha habido cuestionamientos porque la capacidad de camas no es suficiente: Hay unas 1,400 en la lista de refugios autorizados de la ciudad, incluyendo Shade Tree, Las Vegas Rescue Mission, Salvation Army, y Caridades Católicas; para unas 5,500 personas sin hogar que fueron contadas en el censo puntual de 2019.

Nevada tiene la mayor escasez de vivienda accesible en el país, con 19 unidades para personas de extremadamente bajos ingresos por cada 100 en demanda. 

A pesar de ello, las autoridades municipales defendieron la ordenanza argumentando que los campamentos crean problemas como propagación de enfermedades, calidad del agua, riesgos de incendio, accidentes peatonales y vehiculares, seguridad personal y deterioro en general.

También está el nexo con los negocios. La Cámara Metro de Comercio de Las Vegas fue uno de los grupos que se manifestaron a favor de la ordenanza.

Vista del Centro de Recursos y Patio para Personas sin Hogar en Las Vegas el miércoles, 13 de noviembre de 2019. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

Adaptarse a la nueva ley

Para algunas personas sin hogar en Las Vegas, la nueva ley parece otra manera de sacarlos del corredor turístico donde se mueve el dinero. Con sus excepciones, como asistir a desfiles, tener problemas médicos, usar una silla de ruedas o esperar el transporte público, es ilegal sentarse, acostarse o acampar en las zonas donde se ejerce dicha ley.

Otros están formando estrategias para no ser detenidos en zonas prohibidas. Trinidad Camargo, de 60 años, dijo que piensa “encontrar un lugar más reservado” para dormir al aire libre y huir si las autoridades policiales se topan con él.

Originario de California, Camargo dijo que ha vivido en Las Vegas por 25 años y ha estado sin hogar durante 18. Con el tiempo el trabajo empezó a escasear; luego las drogas lo llevaron a perder la vivienda y, finalmente, ir a la cárcel, donde recibió una evaluación psiquiátrica y recibió un diagnóstico de trastorno bipolar.

Camargo ha estado viendo a un psiquiatra durante cinco años y toma medicamentos, pero dijo que los perdió después de pasar una noche en la cárcel en abril y desde entonces ha estado luchando para obtener una nueva receta.

Las colchonetas en el Centro de Recursos y Patio para Personas sin Hogar en Las Vegas el miércoles, 13 de noviembre de 2019. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

Aunque las entrevistas con las personas sin hogar revelaron una mezcla de enfado, y contradicción en torno a la nueva ordenanza, Anwar Cherry no habla mal de la ciudad. En vez de ello, expresó agradecimiento por el área Courtyard, sobre todo debido a su seguridad.

Su consejo para los funcionarios de la ciudad: Proporcionar un mayor acceso a la atención médica y a los trabajadores del sector salud, y también recordar a las personas sin hogar que volverán los tiempos mejores que una vez tuvieron y que algún día se reunirán con los seres queridos que todavía puedan tener.

El refugio es una cosa, pero la reconstrucción de su confianza es otra.

“Estas personas perdieron su sentido natural de la vida”, dijo.