Tras dos meses de oscuridad, el sol volvió a salir en el área de casinos de Las Vegas

Esta nota fue traducida al español y editada para mayor claridad a partir de una versión en inglés que aparece en The Nevada Independent.

Hasta los flamingos sabían que algo andaba mal.

Por tres días, después del cierre abrupto de la industria del juego y apuestas a mediados de marzo, esas aves en el casino que lleva su nombre en el Strip de Las Vegas apenas y comieron. Estaban nerviosas. Atrás quedaron los grupos de turistas que paseaban para verlas en su hábitat de vida silvestre.

Un elemento típicamente ausente en Las Vegas — el silencio — puso una pausa en los juegos de azar y la vida nocturna. No más espectáculos de agua en las fuentes del Bellagio. No más máquinas tragamonedas. No más bullicio en las áreas de apuestas deportivas. Y no más actos acrobáticos de alto vuelo en el Cirque du Soleil.

"Fue una escena espectral", dijo Sean McBurney, gerente general del Caesars Palace.

La propiedad de 54 años de antigüedad nunca había cerrado sus puertas. Pero llegó el coronavirus y la orden del Gobernador de Nevada Steve Sisolak el 17 de marzo de cerrar temporalmente los casinos y otros negocios no esenciales en todo el estado. Los empleados del Caesars Palace se apresuraron a sellar las entradas con cadenas y candados.

A medida que las semanas se convirtieron en meses, la hierba creció hasta las rodillas, las flores se marchitaron y los arbustos perdieron sus majestuosas figuras. Las necesidades cosméticas en el exterior de la propiedad son sólo una pequeña parte de una larga lista de pendientes.

El anuncio del gobernador a fines de mayo de que los casinos podrían reabrir el 4 de junio generó una gran actividad dentro y fuera del Strip para recibir a los huéspedes. Pero los preparativos en realidad empezaron meses antes, cuando la industria cuestionó acerca de un futuro alterado por la pandemia.

Sean McBurney, gerente general del Caesars Palace, explica el distanciamiento social en las máquinas de juego. Martes 2 de junio del 2020. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

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Al igual que otras empresas similares en Nevada, el equipo del Caesars consultó con un especialista en enfermedades infecciosas, el Distrito de Salud del Sur de Nevada y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Incluso antes de que la Junta de Control de Juegos y Apuestas de Nevada, la agencia reguladora de la industria emitiera políticas de salud y seguridad, algunos medidas ya eran obvias.

Los casinos necesitaban desinfectante para manos, y en grandes cantidades.

Las áreas públicas necesitaban recordatorios de distanciamiento social.

Y los buffets se tenían que reinventar.

En el Caesars Palace se han eliminado las sillas de varias máquinas tragamonedas, y las pantallas muestran el mensaje: "no disponible temporalmente". Estaciones para desinfección de manos están al alcance de los visitantes en varios puntos del casino.

Pero la señalización es solo una parte de la batalla contra el COVID-19. Los empleados que regresen a su trabajo deben pasar el requisito de una capacitación en salud y seguridad. 

Cerca de allí, otros trabajadores que usaban cubrebocas y guantes rociaron desinfectante sobre las fichas del casino y las limpiaron. El mismo proceso de limpieza ocurrirá "con frecuencia" todos los días, dijeron funcionarios del casino. Quien participe en un juego de mesa deberá usar cubrebocas.

Jerry Bowlen, director ejecutivo de horticultura en el Bellagio, pasa junto a un letrero solicitando distanciamiento social en el Conservatorio y Jardín Botánico el lunes 1 de junio del 2020. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

En el Bellagio, propiedad de MGM Resorts International, eso implicó repensar el flujo de turistas en su popular invernadero y jardín botánico, donde ahora los visitantes entrarán gradualmente.

Dentro del área de juego, los divisores de plexiglás separarán a los jugadores y a los repartidores de cartas en casi todas las mesas. Los clientes también deberán usar cubrebocas mientras jueguen dados y ruleta. 

El Bellagio repartirá entre los huéspedes un estuche con cubrebocas y desinfectante para manos, y el personal también tendrá suministros disponibles en el área de casino.

Empleados e invitados estarán sujetos a evaluaciones médicas, pero cada propiedad determinará cómo hacerlas. 

En el Hotel y Casino Suncoast en Summerlin, un empleado de la empresa Boyd Gaming mostró cómo funciona una cámara termográfica por donde la gente pasará cuando ingrese a todas las propiedades de la compañía. Si alguien registra una temperatura superior a 100.4° F, se le pedirá que se haga una segunda prueba con un termómetro sin contacto.

Boyd Gaming instaló cámaras termográficas en todos los casinos de la empresa, incluyendo el Suncoast, como se aprecia el martes 2 de junio del 2020. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

Funcionarios de Boyd determinaron que el costo de cada cámara termográfica es de unos $5,000 dólares.

David Strow, portavoz de Boyd, calificó como una "tarea gigantesca" el asegurar equipo médico y suministros de limpieza para la empresa con sede en Las Vegas. Boyd compró 3 millones de cubrebocas desechables para sus propiedades en todo el país.

Funcionarios del Caesars adquirieron más de 2.5 millones de cubrebocas y suficiente desinfectante para manos para 250 millones de usos. También espera comprar unos 900,000 cubrebocas cada 10 días.

Empleados del Suncoast desinfectan el nuevo plexiglás dentro de la sala de bingo del casino el martes 2 de junio del 2020. (Foto: Jeff Scheid/The Nevada Independent).

Ciertamente no será la misma experiencia para todos. Algunos casinos permanecerán cerrados por el momento. Además, no habrá centros nocturnos, discotecas de día, conciertos, ni espectáculos. Esas actividades seguirán estando prohibidas bajo la orden del gobernador. 

Las operaciones en restaurantes y área de casino también se han reducido para cumplir con el distanciamiento social, por lo que una gran parte de los trabajadores no se reincorporará todavía.

Y hablando de socialización, los flamingos, que se han acostumbrado a una nueva rutina en Las Vegas Boulevard, deberán enfrentarán otra aspecto incierto: los visitantes. Cuántos serán, habrá que ver.