Reformen las dañinas leyes de tráfico en Nevada

Clark County Detention Center building at dusk

Los conductores y contribuyentes de Nevada están afectados por una provisión inusual del código penal de nuestro estado: las infracciones de tránsito menores se consideran delitos graves en lugar de delitos civiles. Eso significa que son castigados con órdenes de arresto y penas de cárcel.

Con miles de detenidos en cárceles locales cada año por estos delitos menores – por lo general durante unos días – aumentan innecesariamente los costos para los contribuyentes y se corre el riesgo de arruinar la vida de las personas por una simple infracción de tráfico. Las investigaciones muestran que las familias hispanas están entre las más directamente afectadas.

Es el momento de arreglar este sistema irracional y dañino.

En la mayoría de los Estados Unidos, los delitos menores de tráfico – incluyendo violaciones como exceso de velocidad o conducir con una luz trasera rota – se consideran delitos civiles.

Nevada es uno de los 13 estados que tratan estos delitos como crímenes. Eso significa que una simple multa por exceso de velocidad o la falta de señalización de un cambio de carril puede conducir en última instancia a un arresto y tiempo en la cárcel. 

En el Condado Clark, un individuo arrestado por una infracción de tráfico permanece en la cárcel por un promedio de tres días. Ese encarcelamiento cuesta a los contribuyentes cerca de $400 dólares cada vez que ocurre. Puede que eso no parezca mucho, pero el costo total asciende a millones de dólares cada año.

Quienes no pueden pagar la multa (y por consiguiente evitar tiempo en la cárcel) a menudo también se encuentran sin trabajo. Eso puede llevar a pérdida de vivienda, familias rotas y más. De acuerdo con una investigación en curso en la Universidad de Nevada, Las Vegas, (UNLV), los más afectados son, como era de esperarse, conductores hispanos y afroamericanos, que residen en áreas de bajos ingresos.

La Asambleísta Demócrata Rochelle Nguyen ha presentado el proyecto de ley AB116, que reformaría la ley para tratar esas infracciones de tráfico menores como delitos civiles en lugar de actos criminales. Para quienes no pueden pagar las multas asociadas con sus delitos, el resultado ya no sería una orden de arresto y tiempo en la cárcel.

Quitar del proceso un arresto y estancia en la cárcel para muchos miles de habitantes estatales, ayudaría a las personas a permanecer en sus trabajos, lo que les permitiría seguir ganándose la vida, ser capaces de pagar su alquiler, hipoteca o matrícula, y garantizaría que puedan pagar en su totalidad la multa de tráfico estipulada.

El año pasado, la Corte Penal de Las Vegas suspendió la ejecución de las infracciones de tráfico pendientes en el Condado Clark – unas 270,000 de ellas – debido a la pandemia de coronavirus. Ese número equivale a más del 10 por ciento de la población del condado.

Si nuestras leyes pueden ser reformadas de una manera que mejoren la recaudación, reduzcan los costos y mantengan a la gente fuera de prisión, esto debería ser una prioridad.

El proyecto de ley AB116 ofrece ese tipo de reforma. Los legisladores de ambos partidos deberían apoyar su aprobación con prontitud a través de la Asamblea estatal y el Senado, y el Gobernador Steve Sisolak debería firmar dicha ley.

Eddie Diaz es el Director de Alcance Comunitario de la Iniciativa LIBRE-Nevada, la cual trabaja con la comunidad hispana para promover los principios de libertad económica que llevan a las personas a la prosperidad.

No Renunciaremos a la Lucha por las Opciones Escolares de los Niños de Nevada

Por Valeria Gurr

Si bien es cierto que el coronavirus nos ha afectado a todos, el impacto en los niños ha sido más profundo y potencialmente más duradero. 

Mientras en algunos meses esperamos volver a algo cercano a nuestro estilo de vida anterior gracias a las vacunas, los niños que han perdido más de un año de escolaridad enfrentan obstáculos que podrían perseguirlos por el resto de sus vidas. 

Esa carga deja una cosa clara: Los habitantes de Nevada no están dispuestos a renunciar a la lucha para obtener más opciones escolares. 

Las opciones escolares han ayudado a muchas familias a sobresalir en este tiempo de la pandemia. En algunos casos, han permitido a quienes no podían darse el lujo de tener a sus hijos en casa, optar por una escuela que ofrecía aprendizaje presencial. 

En otros casos, las opciones escolares permitieron que las familias eligieran un modo totalmente virtual si eso les funcionaba mejor. 

Algunos estudiantes de Nevada ya usaban las opciones escolares antes de la pandemia para asistir a una escuela virtual de tiempo completo, lo que significa que sus instructores no tuvieron problemas para adaptarse a las clases a través de Zoom y otras plataformas digitales.

Pero, como se ha demostrado en meses recientes, los que más sufren son quienes tienen menos acceso a las opciones escolares. 

Las familias con mayores recursos económicos pueden permitirse comprar computadoras portátiles, pagar la matrícula de escuelas independientes o incluso contratar tutores privados para lecciones individuales. Por el contrario, estudiantes de bajos recursos a menudo enfrentan dificultades para tener un aprendizaje en línea por no contar con acceso a Internet. 

No es de extrañar que una encuesta reciente de la Oficina del Censo de los Estados Unidos mostró que casi tres veces más niños en hogares de bajos ingresos tenían solo contacto esporádico en vivo con sus maestros (18.5 por ciento) comparado con hogares con ingresos de más de $200,000 dólares (6.5 por ciento).

No podemos permitirnos dejar atrás a miles de estudiantes vulnerables y de bajos ingresos, como lo hicimos cuando un tercio de los estudiantes del Condado Clark no se registraron para recibir clases en línea la primavera pasada. 

Por esta razón, padres y madres de familia, líderes comunitarios y yo, hemos trabajado arduamente para llenar los vacíos existentes, tratando de que los estudiantes tengan acceso a computadoras portátiles y conexiones a Internet. 

Empresas y donadores han contribuido generosamente a nuestra campaña "Dona una Laptop". Ese esfuerzo busca que familias — en particular las que tienen estudiantes de aprendizaje del idioma inglés (ELL, por sus siglas en inglés) — tengan acceso a los recursos que necesitan para las clases en línea.

El apoyo ha sido alentador, pero la lucha para brindar más oportunidades de aprendizaje y opciones escolares al estado de Nevada se debe expandir, especialmente durante la próxima sesión legislativa. 

Debemos continuar trabajando para ampliar el programa Beca de la Oportunidad para familias de bajos ingresos, que actualmente ayuda a poco más de 1,000 estudiantes. 

Debemos ser más abiertos y apoyar nuevas opciones, como micro escuelas y módulos de aprendizaje (PODS). Esas alternativas se están formando para llenar los vacíos actuales en nuestro sistema actual, y mantener a los niños aprendiendo de maneras seguras que funcionen para sus familias.

Todas esas campañas tienen un factor en común: Buscan llegar a los niños y a las familias donde se encuentran y respondiendo a sus necesidades, en lugar de esperar que las familias y los estudiantes respondan a las necesidades de un sistema. 

Esta filosofía de ubicar las necesidades del estudiante en primer lugar es la que sustenta todo el movimiento de las opciones escolares, que busca que cada estudiante coincida con la escuela adecuada para sus talentos, estilo de aprendizaje y situación familiar.

La Semana Nacional de Opciones Escolares, que se llevará a cabo del 24 al 30 de enero, destaca los beneficios de contar con opciones para los millones de estudiantes que han encontrado un entorno de aprendizaje que les funciona bien. 

Pero incluso mientras celebramos a los estudiantes que aman a su escuela pública, privada, chárter, en línea, o micro escuela, también continuamos buscando a quienes se han quedado atrás. 

Así como trabajamos este otoño para brindar computadoras portátiles para cada niño, también perseveraremos hasta que cada familia pueda elegir la opción educativa de calidad que les funcione mejor, porque la próxima generación sigue siendo demasiado importante para que cualquier niño se quede sin oportunidades de aprendizaje.

Valeria Gurr es Directora en el Estado de Nevada de la Federación Americana para Niños, un grupo que aboga por la opción escolar.

Despertando con miedo todos los días

Candles on a table spell out DACA

Este texto fue traducido al español y editado para extensión y claridad a partir de una versión en inglés publicado en The Nevada Independent.

Soy un estudiante con honores en la Universidad de Nevada, Las Vegas, futuro educador, mentor, trabajador sin fines de lucro, voluntario habitual en la comunidad, un hijo confiable, y hermano solidario, entre muchas otras cosas.

Pero nada de eso parece importar a algunos cuando la gente se entera de una parte de mí que he ocultado durante muchos años: Soy un beneficiario de DACA.

El programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) se estableció en 2012 y otorga protección temporal contra la deportación y da permiso para trabajar a inmigrantes indocumentados que ingresaron a los Estados Unidos cuando eran niños. Nevada es hogar de casi 13,000 beneficiarios de DACA, o DREAMers, incluyéndome a mí.

He escuchado cosas horribles acerca de mi familia y de mí por parte de opositores a DACA. Esos insultos y ataques se han vuelto cada vez más despiadados desde que la Administración Trump se propuso desmantelar el programa y las protecciones que brinda a personas como yo.

Escribo esto porque sé que si esas personas conocieran mi historia, o las historias de otros DREAMers, no tendrían esas creencias sobre nosotros.

Mi mamá emigró aquí como madre soltera cuando yo tenía menos de un año. Rara vez la veía cuando era pequeño porque las jornadas laborales de 16 horas eran su norma. Entró al país con una visa, pero no pudo renovarla debido a lo difícil que es navegar por nuestra política migratoria actual. Mi hermano mayor y yo heredamos esos mismos problemas.

Aunque pagamos más impuestos que la familia promedio en Estados Unidos, no somos elegibles para ningún tipo de apoyo gubernamental. Cada documento que obtengo del gobierno, incluyendo mi licencia de conducir, tiene algún tipo de exención de responsabilidad que indica que no tengo todos los privilegios de un ciudadano estadounidense.

La restricción de la ayuda del gobierno incluyó mi educación. A pesar de cientos de horas de servicio comunitario, haber diseñado un programa de educación financiera reconocido internacionalmente por mi escuela secundaria y haberme graduado como el mejor alumno de mi clase, no fui elegible para ninguna ayuda federal para continuar mis estudios.

Vivo con el miedo de que Donald Trump logre anular DACA y que me puedan deportar como le sucedió a mi hermano mayor hace 10 años porque no tenía las protecciones que yo poseo actualmente. Me aterra incluso recibir una infracción de tránsito porque mis hermanos menores podrían dejar de verme para siempre por ese motivo.

Me despierto todos los días sabiendo que podría perderlo todo en cualquier momento.

Pero mi historia no es especial. Cada uno de los 700,000 DREAMers en Estados Unidos tiene una historia como la mía. Somos maestros, bomberos, policías, soldados, médicos, enfermeras y trabajadores esenciales que dedicamos nuestra vida a hacer que este país sea mejor para todos.

Aunque mucho de esto es injusto, no guardo ningún resentimiento. Puede que no haya sido mi derecho por nacimiento, pero a través de todo esto siento que me he ganado el derecho de llamar a Estados Unidos mi hogar.

Somos estadounidenses en todos los sentidos, excepto en papel, y es hora de que esto cambie. El nominado Demócrata [a la presidencia] Joe Biden se comprometió a restablecer DACA, explorar todas las opciones legales para proteger a las familias de los DREAMers de una separación inhumana, y permitir que los DREAMers sean elegibles para préstamos estudiantiles federales y subvenciones Pell.

Es hora de que tengamos un presidente que, a diferencia del actual ocupante de la Casa Blanca, reconozca la dignidad de cada ser humano en este país y el valor que aportamos a nuestras comunidades.

Entonces, aunque no puedo votar, les pido a todos los que desean restaurar el alma de nuestra nación que voten por Joe Biden como nuestro próximo presidente de los Estados Unidos.

Sebastian Cardenas estudia educación en la Universidad de Nevada, Las Vegas y es beneficiario de DACA.

Mes de la Herencia Hispana: Latinos en Nevada tienen mucho que celebrar, pero aún enfrentan retos

A group in chairs in the East Las Vegas Community Center

Esta nota fue traducida al español y editada para extensión y claridad a partir de una versión en inglés publicada en The Nevada Independent.

El 15 de septiembre inició el Mes de la Herencia Hispana. Lo que normalmente debería ser un mes alegre lleno de festividades se ha visto marcado por el COVID-19 y el sombrío hecho de que el virus ha afectado desproporcionadamente a los latinos en Nevada (y en otros lugares). 

Los latinos ahora representan el 45 por ciento de los casos de COVID-19 en el Estado de Plata. Además, los latinos en Nevada han sido económicamente afectados por la pandemia — una tendencia que se confirma a nivel nacional. Sin embargo, estos desafíos actuales no deben impedir que los latinos encuentren un momento para celebrar los logros sustanciales de esta comunidad en Nevada.

La población latina de Nevada — que representa el 30 por ciento de nuestra demografía total— ha aumentado significativamente de 53,879 en 1980, a 716,501 en 2010. A nivel nacional también tenemos el mayor número de inmigrantes no autorizados como porcentaje de la población total (7.1 por ciento); los inmigrantes no autorizados representan más de un tercio de todos los inmigrantes en Nevada. 

El crecimiento de los latinos en Nevada no es un fenómeno enteramente urbano: la tasa de crecimiento de la población latina fue mayor en los Condados Lyon y Nye que en el Condado Clark durante el período 2000-2010.

A nivel local, los latinos han logrado tremendos avances en la política electoral dentro de las ramas legislativa y ejecutiva. Ahora hay nueve legisladores latinos (as) en la Legislatura. Nevada ha elegido a un gobernador latino y, más recientemente, a la primera Senadora latina de la nación.

Hay señales de que la influencia latina en Nevada está creciendo más allá de la política electoral. Dos de nuestros colegios comunitarios tienen sus primeros presidentes latinos. Nevada tiene su segundo alcalde latino, Daniel Corona, de West Wendover; el primero fue Cruz Olague de Henderson en la década de 1970. Y el Estado de Plata tiene su primer alcalde pro-tem y de origen latino, Isaac Barron, de North Las Vegas.

El Distrito Escolar del Condado Clark, el quinto más grande del país con una población estudiantil de más del 45 por ciento de latinos, tiene su segundo superintendente latino. Organizaciones nacionales como Mi Familia Vota han iniciado capítulos locales y han mantenido sus inversiones en Nevada durante varios ciclos electorales

Cuando golpeó la pandemia, el Caucus Legislativo Hispano de Nevada se movilizó rápidamente tanto de manera interna como externa para organizar impresionantes esfuerzos estatales y así proporcionar alimentos, dispositivos electrónicos y otras provisiones a las comunidades afectadas. Recientemente, líderes políticos locales y organizaciones comunitarias en el Condado Clark se movilizaron para ejecutar la campaña Está en Tus Manos para abordar la alta incidencia de COVID-19 entre los latinos.

Los latinos han avanzado en Nevada a pesar de tener que superar barreras reales impuestas por la discriminación histórica y continua. Una encuesta Nacional a latinos, realizada en 2017 por la Fundación Robert Wood Johnson y la Escuela de Salud Pública de Harvard, encontró que al menos un tercio de todos los latinos en los Estados Unidos han experimentado personalmente discriminación en su lugar de trabajo o al comprar una casa o alquilar un apartamento. 

Casi el 37 por ciento ha recibido insultos étnicos dirigidos personalmente a ellos por parte de otros. Los logros de los latinos en Nevada son aún más notables en el contexto de la incesante lucha de esta nación por la igualdad.

No es sorprendente que todavía haya focos de influencia y poder donde los latinos permanecen en gran parte ausentes. Los latinos nunca han ocupado un puesto en la Junta de Regentes del Sistema de Educación de Nevada (NSHE), incluso cuando cinco de nuestras instituciones actualmente brindan servicio a los hispanos. 

A nivel nacional, solo el 20 por ciento de las empresas de Fortune 500 tienen un miembro latino en la mesa directiva; de las 15 principales empresas que cotizan en la bolsa con sede en Nevada, menos del 3 por ciento de los directores de las juntas son latinos.

También es importante reconocer las formas en que los patrones de desarrollo político local y el tejido de instituciones, las estructuras sociales y redes en Nevada han mediado y dado forma a la realidad política e infraestructura de los latinos hoy en día.

Debemos recordar que el crecimiento de los latinos en Nevada es un fenómeno relativamente nuevo. La población latina de Nevada aumentó 1,230 por ciento durante un período de 30 años (1980-2010). La infraestructura política y organizativa creada por el movimiento chicano por los derechos civiles en todo el Suroeste en las décadas de 1960 y 1970 pasó por alto en gran medida a Nevada.

Como residente de Nevada desde hace 13 años, necesito dos manos para contar la cantidad de organizaciones políticas latinas locales que se han creado y se han desvanecido, con una vida útil promedio de dos años. Esfuerzos serios para organizar a los latinos empezaron en 2008 bajo el timón del Senador estadounidense Harry Reid y su equipo.

Si bien el impacto desproporcionado reciente del COVID-19 ha silenciado comprensiblemente las festividades del Mes de la Herencia Hispana, los latinos tienen mucho que celebrar acerca de sus logros aquí en Nevada. Y mientras continúan enfrentando retos, hay mucho más que pueden hacer y que de seguro lograrán.

Nancy Brune, Ph.D. es directora ejecutiva fundadora del Guinn Center, un centro de investigación de políticas independientes y no partidista a nivel estatal. Es miembro principal de la Escuela de Derecho de Boyd y forma parte del Consejo Asesor del Programa de Liderazgo y Derecho. La Dra. Brune recibió su Ph.D. de la Universidad de Yale y su Maestría en Políticas Públicas y varias Licenciaturas por la Universidad de Harvard. Antes de integrarse al Centro Guinn, fue Analista de Políticas Senior en Sandia National Laboratories, donde trabajó en temas de seguridad nacional. Se le puede seguir en Twitter @NancyBrune o enviar un correo electrónico a: nbrune@guinncenter.org. 

La tumba de una madre y la lucha por obtener días de enfermedad pagados

Front of the Nevada Legislature building

Por José Macías

Si los días de enfermedad pagados hubieran existido antes de que el Senado estatal pasara la propuesta de ley SB312 este 10 de mayo, mi madre, Tomasita, todavía podría estar viva.

Ella nunca tuvo días de enfermedad pagados, aun después de haber sido una trabajadora leal y confiable por más de una década en una empresa de Nevada, donde ganaba $8.25 la hora. Uno de sus mayores temores era enfermarse porque tomar un día libre nunca fue una opción real para ella.

Cuando se vive con salarios tan bajos, no hay acceso a días de enfermedad pagados, y se tiene una familia que mantener, no hay descansos.

Esa era la situación hasta que un día mi madre se empezó a sentir enferma. Conforme pasaban los días, su enfermedad empeoraba. Después de haberse sentido muy mal y débil un día tras otro, una vez más se puso su uniforme y se fue a trabajar. No tenía otra opción mas que esperar a que se le pasara, como lo había hecho con todas las otras enfermedades que había tenido.

Nunca esperé que esa mañana sería la última vez que abrazaría a mi madre. A las pocas horas de esa despedida, ella colapsó mientras limpiaba tazas del baño. Mi madre habría sufrido un derrame cerebral y quedó inconsciente. Nunca despertó.

Perder a una madre a tan temprana edad — yo tenía 25 años y mis hermanos, 21 y 24 — es lo más difícil que he tenido que vivir, especialmente sabiendo en mi corazón que eso se podría haber prevenido si mi mamá hubiera tenido la opción financiera de darle prioridad a su salud y después a su trabajo.

Mi madre pasó toda una vida tratando de ignorar cada dolor porque quedarse en casa y descansar aunque fuera un día significaba que no hubiéramos tenido suficiente dinero para pagar nuestras facturas y tener comida en la mesa.

No era inusual ver a mi madre literalmente arrastrar sus pies antes de irse a trabajar, porque sin importar qué tan mal se sentía, sabía que tomarse un día libre realmente no era una opción. A mi padre lo habían corrido del trabajo y mamá asumió el ideal de un matriarcado sólido: proveer y apoyar a la familia a cualquier costo.

Quizá vale la pena recordar también que mi mamá no solo no pudo tomar un día libre para cuidarse, tampoco se pudo quedar en casa con nosotros ni llevarnos al doctor cuando éramos niños y nos enfermamos.

Supongo que es inevitable sentirse culpable de que mi madre, literalmente, trabajara hasta la muerte por mí y por mi familia.

Después de su derrame cerebral, mi mamá estuvo en coma por un mes. La visité todos los días, deseando escuchar su voz, aunque fuera solo una vez más. Después de varias semanas y sin que los doctores nos dieran esperanzas, me vi forzado a despedirme de mi madre y darle un último beso.

Perder a mi madre, a mi mejor amiga y a mi más grande apoyo fue profundamente doloroso.

Sé que tener días de enfermedad pagados no me regresará a mi Tomasita, pero tal vez ayudaría a prevenir a que otro hijo pierda a su madre, o que una persona pierda a su pareja por tener que poner el trabajo como prioridad en vez de su salud, simplemente porque no se pueden dar el lujo de enfermarse.

José Macías ha vivido en Nevada desde los nueve años. Es organizador en Make the Road Nevada.

El anterior es un texto de opinión que ha sido editado para extensión y claridad a partir de una versión en inglés. The Nevada Independent no endorsa contenidos de opinión, pero invita a sus lectores a enviar textos con sus puntos de vista para consideración de los editores. Mande su texto con atención a Luz Gray, editora asociada: luz@thenvindy.com